Ombrotipos y termotipos

A medida que avanzamos por los caminos del cultivo natural, el permacultivo, el rewilding y otros similares va quedando clara la necesidad de un lenguaje común que sea descriptivo, objetivo y eficaz. El uso de los nombres científicos de plantas, hongos, animles y otros organismos biológicos acaba tanto con las ambigüedades expresivas como con las barreras idiomáticas. Otros conceptos extraídos de la biogeografía, la bioclimatología y la ecología operan en el mismo sentido... Hay cuatro de ellos que tienen especial impotancia, son las regiones biogeográficas, con sus subdivisiones en subrregiones provincias y sectores, los termotipos o pisos bioclimáticos, los ombrotipos que clasifican el territorio por niveles de precipitación y las sucesiones con sus series y etapas. Vayamos por partes...

Podemos hablar de siete grandes regiones biogeográficas. Éstas son Paleártica, Neártica, Oriental, Etiópica, Neotropical, Australiana y Antártica. Cada una de ellas se divide en varias subrregiones, éstas en provincias y éstas últimas en sectores. La Península Ibérica forma parte de la Paleártica y es alcanzada por dos subrregiones, a las que por abreviar también se suele llamar regiones: La Eurosiberiana y la Mediterránea. Climáticamente, la región mediterránea se caracteriza por un fuerte contraste entre el verano, muy seco y cálido, con las demás estaciones del año. Éste patrón se mantiene en los sectores eurosiberianos occidentales y en algunos otros, pero notablemente atenuado... El Sureste Ibérico pertenece a la subrregión Mediterránea y hasta él llegan las provincias Bética, Catalano-Valenciano-Provenzal y Castellano-Maestrazgo-Manchega. Éstas se añaden a la Murciano-Almeriense que es la que caracteriza y define éste área geográfica, y a su vez se subdivide en tres sectores: Almeriense, que pese a su nombre llega casi desde Motril hasta Cabo Palos, Murciano, más al norte incluyendo gran parte de la cuenca del Segura y Alicantino, con la porción de esta provincia política situada al sur de Cabo Roig. Los criterios para establecer los límites de las diferentes demarcaciones biogeográficas se basan en el área de distribución de familias biológicas, géneros y especies que se consideran muy características y significativas. En concreto el sector almeriense presenta algunas especies exclusivas y gran cantidad de plantas endémicas iberoafricanas, tanto que algunos autores proponen incluirlo en una Región Macaronésica ampliada, que además de las Islas Canarias abarcaría también parte del litoral occidental del norte de África.

En general los termotipos o pisos bioclimáticos se definen dentro de cada subrregión. Esto nos permite hablar para la Iberia eurosiberiana de los pisos Colino, Montano, Subalpino y Alpino, y para la mediterránea de Inframediterráneo (sin equivalente en la Iberia Eurosiberiana), Termomediterráneo (que para algunos autores se corresponde con un cierto piso térmico o basal diferenciado en la Eurosiberiana), Mesomediterráneo, Supramediterráneo, Oromediterráneo y Crioromediterráneo. En el Inframediterráneo nunca hiela mientras que, en el extremo opuesto, el Crioromediterráneo se caracteriza por fríos intensos que no se ven circunscritos al período invernal, y pueden irrumpir casi en cualquier momento del año. Los factores geográficos que más condicionan la distribución de los pisos o termotipos son la latitud, la proximidad del mar u otras masas importantes de agua, la altitud y la orientación cuando nos referimos a laderas muy extensas. También influye la inercia térmica de los materiales rocosos en lugares muy definidos geológicamente: ésta es máxima en carbonatos y sulfatos, y mínima en silicatos y sílices, con lo que en éstos últimos las temperaturas mínimas, que son el resultado más determinante, descienden.

Los ombrotipos dependen del nivel de precipitaciones, con alguna corrección complementaria a tener en cuenta según el régimen de temperaturas. Se trata de un criterio muy trasversal, que por lo tanto permite definir ombrotipos similares en diferentes regiones y subrregiones. Éstos son hiperárido, árido, semiárido, seco, subhúmedo, húmedo e hiperhúmedo. El hiperárido es propio de desiertos extremados que no existen en Europa, mientras que los dos últimos pueden encontrarse en la Península Ibérica, sobre todo en la porción perteneciente a la Región Eurosiberiana pero también en lugares diversos de la Mediterránea. En el Sureste Ibérico predomina el semiárido, hay enclaves áridos en el litoral, sobre todo en las proximidades de algunos cabos, y hay algunas zonas de baja altitud con ombrotipo seco, pero sólo es posible encontrar ombrotipos superiores en lugares montañosos.

Cruzando termotipos y ombrotipos obtenemos descripciones binarias de bioclima, que se corresponden de forma bastante mecánica con estructuras bien estudiadas de vegetación potencial. Éstas son entidades teóricas de referencia muy importantes, pero que sólo se concretan en cierto número de casos ya que en otros actúan factores complementarios que las modifican en mayor o menor medida. Hablamos de microclimas a distintas escalas, mecánica, composición y estructura del sustrato mineral, geohidrología, funciones de fauna e intervenciones culturales. También de eventos degradativos como incendios, procesos de erosión-sedimentación o desplazamientos de terreno de más entidad. Cuando se produce alguna de estas pequeñas o grandes catástrofes o también incidencias de carácter facilitador como el riego, se inician cambios en el ecosistema que implican incrementos de potencia, biomasa y estabilidad, así transformaciones en la configuración, composición y aspecto general de la vegetación: es lo que se llama sucesión regenerativa. Los caminos y estados que ésta atraviesa dependen de factores como la naturaleza, intensidad y recurrencia de los eventos alteradores, así como de las condiciones geológicas, hidrológicas y climáticas del marco ambiental de partida, que suelen reactivarse en mayor o menor medida ya que la vegetación al desarrollarse las amortigua, corrige y mejora...

Es mucho lo que se puede avanzar por intuición, sentimiento o percepción inmediata por los caminos del manejo y gestión de los ecosistemas, pero merece la pena sistematizar y tabular la mayor cantidad posible de estos pormenores, ya que los imperativos de un futuro de potencia decreciente y de la crisis ecosistémica global van a obligar a ir deprisa y a equivocarse lo menos posible. En este aspecto la ecología tecnocientífica, por más compleja y farragosa que pueda parecer, resultará cada vez más imprescindible como herramienta de trabajo.

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Comentarios

26.09 | 19:26

Gracias. Un cordial saludo.

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17.09 | 10:26

Me gusta

...
30.08 | 16:29

Gracias Carmen. Quedo atenta.

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06.07 | 00:31

Hola Antonio, si efectivamente tiene que ver con la paleodieta pero desde un análisis científico basado en la bioquímica, la ecología y la antropología...

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